miércoles, 28 de abril de 2010

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 9


¿Y por qué me dio a mí por leer poesía? Creo que fue por pura casualidad. Yo diría que en estando en el baño haciendo de vientre (corazón) me vi sin papel (que unos llaman higiénico y yo le digo “palculo”) pero con libro de poemas cerca, así que antes de servirme de lo impreso pa limpiarme to lo grueso me puse a leer pa no malgastar las palabras tan bien entintadas. Y así, aliviado intestino con mucho tino, me gustó lo que leía y desde entonces tomé dos decisiones: 1) tener siempre un rollo de papel “palculo” de repuesto cerca del inodoro (que en spanglish se dice “lo que huele to pa dentro") y 2) seguir leyendo poesía.

LECCIÓN 9 - DOKUSHO VILLALBA
("Son las 12 y yo con estos pelos")

Ay…, qué recuerdos, qué cosas os vengo a contar de mis movimientos estomacales, de mis pasados fecales,¿no? Siendo vosotros chicos finos, chicas pulidas en la sutileza del amor cortes y estomagante, ay, siendo tan lo más de lo más, seguro que os parezco un zurullo calvo y peleón, agghhhh, pues sí, es lo que soy. Una verruga que se enquista en la parte más rastrera del bajo vientre, soy el azote del buen gusto, el cuesco maledicente que se os cuela por el culete cuando bajáis en ascensor con el vecino del quinto (sí, ese tan fino y pudiente).
AgggggggggggghhhHHHHHHHHGGKSDHFASJHFKASDJÑFHASDKJASDFJÇ
Nada me puede parar. Nada ya me detiene..., pero a lo que iba..., que se nos hace tarde.
Lo mejor de la poesía es leerla porque sí, sin más, pues, como todas las cosas que merecen la pena en la vida, no va más allá de lo que ES. Ahí es nada. Lo que ES. Como diría el Mota, lo que Es, es, porque ser pa na es tontería (sí, ya sé que es cita apócrifa, pero parece real y todo).
Así, hoy comparto con vosotros un aliento fresco de vida tal como ES. Ni siquiera intentaré comentar lo que sigue, sólo lo disfrutaré con vosotros y en vosotros. Ni os voy a contar nada sobre el autor, si queréis saber más, os lo buscáis vosotros…, sí que os adelanto que es un maestro Zen nacido en Utrera, Sevilla. Lo flipas. Su página web es la siguiente http://www.dokusho.eu/, por si tenéis un rato y ya os adelanto que el tipo este mola mogollón.

Os dejo con un peazo de poema suyo que quita el hipo…


"Son las doce y yo con estos pelos!"

Están a punto de dar las doce de mediodía
y aún no he hecho nada útil.

Me he dejado dormir
hasta que el sol de la mañana llamó
directamente a mis párpados
tras asomarse sobre la colina
e iluminar con su resplandor
las motas de polvo que flotan en mi cuarto.

Desde la ventana he contemplado el bosque radiante
y he visto que el mundo no me necesitaba hoy para salvarse.
Así que he remoloneado un rato
siguiendo el arte de no hacer nada.

Son ya las doce de mediodía
y sigo sin hacer nada.

Ni siquiera he fregado los platos de la cena.
No he hecho la cama,
ni he firmado aún ningún manifiesto anti algo.
No he mirado mis valores en Bolsa,
ni he preparado discurso alguno,
no me he cepillado los dientes
y permanezco todavía macerado
en el olor animal de mi sudor nocturno.

Estoy sin afeitar,
con un calcetín de cada color,
y ni siquiera he entrado en facebook.

No he pensado en la crisis económica,
ni en el calentamiento global,
ni me he enfurecido aún contra la última canallada del imperio.

Hoy no tengo cuerpo para salvar el mundo.

No necesito manufacturar ni comprar ningún objeto.
No siento avidez de entretenerme con el último espectáculo.
Ni siquiera tengo ganas de leer el periódico,
ni espero que suene el teléfono abriendo
insospechadas posibilidades para el día.

Nada existe ahora más allá del murmullo del viento
en las copas de los pinos.
Nada, más allá del aroma del café mañanero
despertando mis glándulas olfativas.
Más allá del bostezo de Nimú, mi gato compañero,
no hay nada.

Absorto en el instante,
la dicha brota del no hacer,
no pensar,
no ser
siendo todo cuanto contemplo
en la inmediatez espacio
en el que me disuelvo.

Tal vez mañana no tenga más remedio que hacer algo,
pero hoy,
ahora,
pasadas ya las doce,
sigo embelesado
en un espacio sin tiempo.

Es domingo.

La realidad se basta y se sustenta a sí misma
sin mi esfuerzo,
así que
simplemente
descanso en la paz de los muertos
con los ojos bien vivos
y el corazón plenamente abierto.

(Dokushô Villalba)

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