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viernes, 29 de julio de 2011

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 23

De nuevo el Coco Roto se aventura en la densa foresta de los versos norteamericanos y esta vez con la última lección de la Segunda Temporada para inaugurar las vacaciones de verano con estilo.  A ello vamos.

SEGUNDA TEMPORADA  - LECCIÓN Nº 23 - SYLVIA PLATH

Hoy es un día especial porque quiero hablaros de una de mis poetisas favoritas, la siempre maravillosa Sylvia Plath.  A estas alturas parece que Plath es más conocida por cómo murió que por cómo escribió.  Como muchos sabréis, Plath se suicidó un 11 de febrero de 1963 durante uno de los inviernos más fríos que ha conocido Londres (donde residía la escritora americana desde hacía algún tiempo).  La historia es sobradamente conocida, atormentada por su separación y profundamente deprimida ante los reveses de la vida, no pudo soportarlo más y decidió asfixiarse con gas, habiendo sellado impecablemente las habitaciones de sus hijos para así protegerlos y dejándoles leche y galletas para que no pasaran hambre.  No tengo palabras, tan sólo lágrimas y una profunda sensación de ternura y tristeza a la vez.  Preparando esta entrada me entero ahora de que su hijo, Nicholas Hugues Plath, también se suicidaría, el 16 de marzo de 2009, y se me quiebra el corazón un poco más ante la fragilidad del mundo y su textura de seda y acero.  Y es que su madrastra también su suicidaría, llevándose en el acto a su hija de 4 años Shura, y también con gas por lo que parece que era difícil para Nicholas salir de esa terrible espiral de pena negra. Un dato inquietante a la vez que esclarecedor, por decirlo de alguna manera.  Sí os aconsejo, si sabéis inglés y tenéis la oportunidad, la lectura de la novela Wintering (a novel of Sylvia Plath) de Kate Mosses (desconozco si ha habido traducción al español), siempre y cuando os interesa acceder a una novelización de la vida de Plath.  Para mí era necesario.  He estado fascinado con su figura desde que leí sus poemas por primera vez en un invierno húmedo y frío en Oxford.

Y después de estas palabras, a ver con qué cuerpo me pongo yo a hablar simplemente de poesía, si es que hablar de poesía es simplemente hablar de poesía, claro.

Mejor será descender hasta la gruta espectral de los versos de Plath, donde conviven los silencios más profundos con las voces más delirantes y desgarradas.

Es tal la potencia de sus versos que la entrada de hoy no necesita glosa alguna.  Os dejo con ellos y este liso cocorote se queda pensando en lo que fue y ya no es, con el corazón en silencio ante el dolor humano que a veces nos lleva a propagarlo de forma inconsciente y ciega y estúpida.  Gracias, Sylvia, por brillar con tanta fuerza y por dejar a tus lectores enamorados de tu esencia que es la esencia del mundo destilada en el poema.


LESBOS

¡Depravación en la cocina!
Chistan las patatas.
Todo es muy Hollywood, sin ventanas,
con la luz fluorescente pestañeando como una jaqueca terrible,
modosas tiras de papel a guisa de puertas...
Telones d teatro, bucle de viuda.
Y yo, querida, soy una embustera patológica,
y mi niña - mírala, boca abajo, en el suelo,
como una marioneta sin hilos, pataleando para desparecer...
Esquizofrénica perdida,
con la carne roja y blanca, un verdadero susto,
tú sacaste sus gatitos por la ventana,
a una especie de pozo de cemento,
donde cagan y vomitan y chillan sin que ella los oiga.
Dices que no la puedes soportar,
la hija de puta es una niña.
Te has fundido las lámparas como una mala radio
limpia de voces y de historia, el estático
ruido de lo nuevo.
Dices que debería ahogar a los gatitos. ¡Cómo apestan!
Dices que debería ahogar a mi niña.
Si a los dos años ya está loca, a los diez se rebanará el cuello.
El niño sonríe, caracol gordo,
desde los pulidos losanges del linóleo color naranja.
Te lo comerías. Es un chico.
Dices que tu marido no te vale para nada.
Su judía mamá le guarda el encantador sexo como una perla.
Tú tienes un niño, yo tengo dos.
Debería sentarme en una roca frente a la costa de Cornualles, y peinarme el cabello.
Debería llevar pantalones de tigre, debería liarme con alguien.
Deberíamos encontrarnos en otra vida, encontrarnos en aire, tú y yo.

Mientras tanto, huele a grasa y a cagada de niño.
Estoy amodorrada y torpe por culpa de la última píldora para dormir.
El humazo de la cocina, el humazo del infierno,
inunda nuestras cabezas, dos venenosos opuestos,
nuestros huesos, nuestros cabellos.
Te llamo la Huérfana, huérfana. Estás enferma.
Al sol te salen úlceras, y el viento te pone tuberculosa.
Fuiste bella una vez.
En Nueva York, en Hollywood, los hombres decían. "¿Ya has acabado?
Vaya, chica, eres un fenómeno".
Tú fingías, fingías, por el gusto de hacerlo.
El marido impotente renquea hacia la calle en busca de un café.
Yo trato de que no se vaya,
vieja estaca que atraiga los rayos,
los baños de ácido, los cielos que se te desploman.
Se lo traga todo mientras desciende por la colina empedrada de plástico,
vapuleado carromato. Las chispas son azules.
Las chispas azules se desparraman,
escindiéndose como cuarzo en millones de trozos.

¡Oh joya! ¡Oh objeto precioso!
Esa noche, la luna
llevaba a rastras su saco de sangre, enfermo
animal,
por encima de las luces del puerto.
Y luego se normalizó,
dura y distante y blanca.
El escamoso lustre de la arena me daba un miedo mortal.
Nos entretuvimos en cogerla a puñados, amándola,
amasándola, cuerpo mulato,
sémola de seda.
Un perro recogió a tu perrudo marido. Pasó de largo.

Ahora estoy callada, con el odio
hasta la barbilla,
espeso, espeso.
No hablo.
Estoy empaquetando las duras patatas como su fueran ropa de vestir,
estoy empaquetando a los niños,
estoy empaquetando a los gatos enfermos.
Oh recipiente de ácido,
es de amor de lo que estás llena. sabes a quién odias.
Él está abrazado a su bola y a su cadena, allá abajo, en el portal
que da al mar en el punto en que se mete, blanco y negro,
para escupirse luego.
Tú lo rellenas todos los días de material anímico, como un
jarro. Estás cansada.
Tu voz es un pendiente en mi oreja,
que aletea y que chupa, como un murciélago sanguinario.
Eso es. Ya está bien.
Fisgas desde la puerta,
triste bruja. "Todas las mujeres son unas putas.
No logro comunicar con nadie".

Veo tu ambiente tan bien descompuesto
cerrarse sobre ti como el puño de un niño
o una anémona, esa novia
del mar, esa cleptómana.
Yo todavía estoy cruda.
Digo que quizá vuelva.
Ya sabes para qué sirven las mentiras.
No hemos de encontrarnos ni en tu cielo Zen...

Un beso enorme y hasta la temporada que viene.

lunes, 25 de julio de 2011

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 22

¡Que se nos acaba la temporada!  Esta, queridos míos, es la penúltima entrada hasta la vuelta allá por septiembre, con nuevo “equipo de poetas” (tocarán por fin mis favoritos, los británicos).  Y para ir acabando con estilo, he elegido a un poeta gigantesco (larger than life, que diría el Winterbottom, que ahora anda silencioso pero sé de buena tinta que volverá a hablarnos en inglés a partir de septiembre).  Vayamos, pues, al turrón, aunque estemos en julio.

SEGUNDA TEMPORADA - LECCIÓN Nº 22 - EZRA POUND


Ezra Pound es una de las figuras esenciales a la hora de hablar de la poesía moderna en inglés, vamos que sin él las cosas serían diferentes, ni mejores ni peores, creo, pero seguro que diferentes.

Y a mí es que el tipo este es que me gusta como los bocatas de jamón serrano con jamón serrano, ya veis.  Y su poesía es la pera limonera que se hace cosa cierta y cosa buena.  Y son tantas y tantas las que me gustan que se me hace pequeño este espacio, pero acaso por esto voy a elegir una y sólo una y ya está.  Esta, por ejemplo.


SIGUIENDO A CH’U YUAN

Penetraré en el bosque
donde los dioses pasean ornados con vistaria;
junto al torrente azul plata,
            otros pasan en carruajes de marfil.
Muchas doncellas aparecen
            para recolectar uvas para los leopardos, amigo mío,
pues son leopardos los que llevan los carruajes.

Caminaré por el claro,
emergeré del soto reciente
            y saludaré a la procesión de las doncellas.

Y con este pedazo fogonazo de belleza mi calva presencia se ausenta ya mismo de este espacio.  Hasta dentro de unos días en que nos veremos para nuestra última clase de la temporada.

jueves, 21 de julio de 2011

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 21

Hay mañanas que duran un segundo y segundos que se frotan indecentes por detrás y un poquito por delante, y así, a la chita callando, duran tres años o tres años y pico.  Y tú con cara de no haber roto un plato en tu vida cuando a cabezazos te había visto yo cargarte toda la cubertería fina de tu abuela la del pueblo.  ¿Me seguís?  Tranquis, yo tampoco.  Yo, de hecho, suelo ser de paso fino y veloz y generalmente me dejo atrás a las primeras de cambio, es que es la leche, colegas.  En cuanto miro para atrás, toma jeroma, allí anda mi crasa cabeza de diámetro insospechado.  De hecho, suelo llegar siempre antes que yo mismo a mi casa y eso es jodido, como te lo cuento, porque tengo que esperarme, así, en el descansillo y con cara de lelo hasta que aparezco y me abro a mí mismo.  Soy un péndulo sin consideración alguna del tiempo o del espacio…, cosas tiene la vida, cosas tiene, amigo, cosas tiene la verdadera y auténtica poesía.

¿Que qué es la verdadera poesía?  Pues te lo voy a decir, escucha esto que te digo.  Es justamente lo contrario a lo que nos enseñan en las escuelas y universidades.  La verdadera poesía es el simple canto de un pajarillo a eso de las 6 de la mañana cuando te levantas a echar un pis y herido de amor y armonía y belleza ya no te metes en la cama y te dispones a degustar el primer café de la mañana.  Es, por ejemplo, esa sonrisa maravillosa que un desconocido te regala, así, por la cara y sin venir a cuento cuando tú vas por la calle cabreado con el mundo y con ganas de extirparte a ti mismo el páncreas sin anestesia y a tirones (o a dentelladas si estás especialmente cafre, que todo puede ser).  Es oler una barra de pan recién hecha o tomarte una cervecita bien fría con tu perro en la terraza (a tu perro, no seas bruto, no le des cerveza).  Es rascarte el culo cuando te pica un huevo (quiero decir cuando te pica mucho, si lo que te pica un huevo es un huevo, ráscatelo también, que da gustito) o cambiarte de calzoncillos después de haber batido el record del mundo en la disciplina “no me cambio los gayumbos hasta que se me peguen a la piel y lo mismo ni por esas”.  Eso de lo que te hablo es la verdadera poesía…, y a veces algún poema.  Como el que te voy a enseñar hoy.

Escucha, toma apuntes, manda el mundo al carajo y celebra que has descubierto la poesía en este día tremendo.

2ª TEMPORADA - LECCIÓN 21 - MARIANNE MOORE



Hoy toca una señora impresionante, Marianne Moore.  Escritora flipante, americana, como los demás en esta temporada y oriunda (cómo me gusta esta palabra) de St. Louis (Missouri).  Y aquí os dejo un pedazo de poema suyo:

SILENCE

My father used to say,
“Superior people never make long visits,
have to be shown Longfellow’s grave
or the glass flowers at Harvard.
Self-reliant like the cat –
that takes its prey to privacy,
the mouse’s limp tail hanging like a shoelace from its moth –
they sometimes enjoy solitude,
and can be robbed of speech
by speech which has delighted them.
The deepest feeling always shows itself in silence;
not in silence, but restraint.”
Nor was he insincere in saying, “Make my house your inn.”
Inns are not residences.

EL SILENCIO

Mi padre solía decir:
“Las personas superiores jamás hacen visitas largas;
no hay que enseñarles la tumba de Longfellow,
ni las flores de cristal de Harvard.
Autosuficientes como el gato
(que se lleva la presa a su rincón,
con el rabo fláccido del ratón colgándole de la boca como un cordón de zapato),
a veces disfrutan de la soledad,
ya que se pueden quedar sin habla
al oír palabras que les hayan encantado.
El sentimiento más profundo se expresa, siempre, en silencio;
no en el silencio, sino con discreción”.
Tampoco dejaba de ser sincero cuando decía: “Haz de mi casa tu posada”.
Las posadas no son domicilios.

Cosa tan linda el poema, ¿no?  Es que da en la diana de medio a medio.  Nos describe al visitante perfecto, que llega, nos da su amor, recoge el nuestro, no se pone pesado ni nos invade ni se nos come toas las magdalenas en el desayuno, no se pasea por el comedor en calzoncillos infectos rascándose el culo con alevosía y diurnidad manifiesta.  Mola, mola y mola.  Vamos, que tres veces mola (o más, oye).

Poema simple pero certero y de los que te dejan buen cuerpo y mejor alma, así que lo mejor es abandonar este lugar ya mismo (no nos hagamos cansinos) y movernos hacia otros lugares. 

Pues eso, estudiantes primorosos, hasta la próxima clase, que llega pronto.



lunes, 4 de julio de 2011

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 20

¿Qué pasa tíos?  Me habéis echado de menos.  Yo un huevo, oye, o más.  Pero este cocoroto necesitaba unas vacaciones antes de las vacaciones.  Ahora bien, yo lo que empiezo lo termino, como cabeza de pepino.  Y aquí estoy de nuevo, ready to face the storm, con cuatro poetas más para finalizar la temporada.  O sea que este julio voy a estar aquí al ladito disparando mis poemas para curar todas tus penas, así, con gracia gitana, así, con mucho brío y alegría, así, con fuerza y tesón, así, con cara de melón.

2ª TEMPORADA - LECCIÓN 20 - WALLACE STEVENS



Y hoy me vuelvo a  mis orígenes con Wallace Stevens, poeta entre poetas que para ganarse las habichuelas se dedicaba a la abogacía.  Decía Stevens en The Dial “Evíteme, por favor, contar los datos biográficos.  Soy abogado y vivo en Hartford.  Estos datos no son divertidos ni reveladores”.  Pues vale, tío, poco importa lo que fueras, tú eras un poeta fulgurante, de los que van a la velocidad de la luz para dejarnos el corazón acelerado y saltimbanqui, para robarnos los rollitos chungos y llenarnos de medio a medio el pecho con pura pasión de vida.  Eras la pera limonera, tío, eras un poeta de primera.

Ha sido fácil para mí elegir un poema de su producción, porque aunque me guste toda su obra, yo no dejo de recordar el que pueda que sea uno de los mejores poemas de la historia de la literatura.  Vamos al turrón, que pa luego es tarde.  Como otras veces, primero la versión original en inglés y luego su traducción al español

Disillusionment of Ten O’Clock
por Wallace Stevens

The houses are haunted
By White night-gowns.
None are green,
Or purple with green rings,
Or green with yellow rings,
Or yellow with blue rings,
None of them are strange,
With socks of lace
And beaded ceintures.
People are not going
To dream of baboons and periwinkles.
Only, here and there, and old sailor,
Drunk and asleep in his boots,
Catches tigers
In red weather.

Desilusión de las diez.

Los camisones blancos
Hechizaron las casas.
Ninguno es verde,
O púrpura con círculos verdosos,
O verdoso con círculos dorados,
O dorado con círculos azules.
Ninguno de ellos es extraño,
Con medias de puntilla
Y cintos con adornos.
No soñará la gente
Con siemprevivas y mandriles.
Tan sólo, a veces, un viejo marino,
Dormido con las botas, y borracho,
Caza tigres
En rojo clima.

Y ahí está, toma rampazo exquisito (si no se entiende lo de “rampazo”, pregúntese a un aragonés).  Recuerdo leer este poema por primera vez cuando estaba en Oxford.  Recuerdo estar leyendo un libro tocho de poesía en un pub lleno de gente y de humo y de alcohol y, sobre todo, de vida.  Era claro que aquel lugar estaba lleno de vida porque la mía se me estaba yendo, o eso me parecía.  Vamos, que estaba jodido y ya había decidido que me iba a meter en vena toda la poesía del mundo, así, salvajemente, a tumba abierta, sin pensar en el mañana (el mañana me aterraba, ya me costaba soportar el hoy momento a momento).  Y de repente, zas, allí estaba la Desilusión a las 10 con ese contraste de un mundo en grises y blancos y negros ante ese otro posible de verdes y morados y dorados.  La puñetera y patética realidad, aburrida, sórdida y pacata devorada al fin por la figura torrencial del marino borracho y dormido a la caza de tigres en rojo.  Tíos, eso es brutal.  Precioso y brutal.  Fascinante.  Y yo me quedé de una pieza, cerveza en una mano, el libro de poemas en la otra, letraherido hasta la médula, cocoroto oblongo que ha perdido el miedo.  Español en tierra de nadie y que nunca supo cuál era su tierra verdadera y poco o nada le importó porque lo que le gustaba era viajar, sentirse de aquí y de allá y no saberse al final de parte alguna.

Y con esta maravilla os dejo hasta la próxima semana, queridos míos.  Hasta entonces, sed buenos y poéticos, por supuesto.

miércoles, 22 de diciembre de 2010

FELIZ NAVIDAD

Pues hoy empiezan las vacaciones de Navidad, muchachos míos, así que se suspende la clase. Hoy no hay poema para estudio, pero os dejo con un poema de este colegote mío que empieza a ser Francisco.

Que disfrutéis. Hasta enero…

POEMA DEL AMOR JODIDO
Por Francisco José Francisco Carrera

un pájaro
indefinido
se posó en tus bellas manos

y como si no quiere la cosa
se bebió de un solo trago
todo el amor
que me tenías
reservado
para mí
para mí solo

qué cabrón
el pájaro aquel
qué pedazo
de cabrón

si me lo pillo
me lo cargo

te lo digo
y te lo cuento

me lo cargo
por chorizo
y me lo cargo
por cabrón

viernes, 19 de noviembre de 2010

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 19


Esta va para el Dani, porque sí, porque me da la santa gana y porque es un buen tipo que frecuenta los bares del alma.

Pasan los años y mi calva va estupefactándose de dentro para fuera. Como os lo cuento. Es extraño pero cada vez me parece más normal. Y lo que saco de esto es algo obvio. El poema y la canción son hijos de un mismo Dios. De hecho no hay diferencia entre la poesía y la música. El poema es canción. La canción es poesía. Así que de este tocho temario que me gasto miércoles sí, miércoles no, hoy he decidido sacarme una canción de un grupo americano y maravilloso. De esos grupos que te desgastan de dolor el corazón con cada acorde y a pesar de tener ganas de llorar hasta con los dedos de los pies, tú nunca tienes suficiente y no paras de pedir otra canción. Algo parecido nos pasa con el amor.


2 TEMPORADA - LECCIÓN 19 - COUNTING CROWS
La leche, colegas, los Counting Crows son la leche. Tienen canciones que son tan tristes como el hombre más triste del mundo. Como la voz más triste de la tierra. Si lo dudáis, id al tutubo y escuchad “Colorblind”, acaso la tristeza más profunda hecha canción, es tal la fragilidad y la fantasmagórica presencia que emana del tema que cada vez que lo escucho me quedo sobrecogido por dos o tres siglos y luego vuelvo al mundo como si hubiera pasado un minuto (a veces dos). Pero yo quiero compartir con vosotros un tema más luminoso que se titula Mrs. Potter’s Lullaby. Hoy voy a evitar todo comentario, porque lo suyo, almas divinas de precioso corazón, es que leyeseis la letra, escuchaseis la canción, vieseis el video, todo eso. Así que ahí va, yo me desaparezco ya, que estoy sobrando.

By the way, esta entrada la hemos hecho colaborando los “tres en uno”: yo, el Francisco Lunático y el Guinterborbotón, ahí es na. En otras palabras, la traducción es de Francisco (me apunta él mismo que os diga que es bastante libre y creativa, apoetizada, comenta) con el apoyo lingüístico de Daniel, yo he puesto la casa, el blog y las birras.
Al final veréis dos hipervínculos, uno hacia el texto original inglés, el segundo hacia el video del tema en you tube. Un beso, mis preciosos.

La canción de cuna de la Señora Potter.

A ver, desperté a media tarde porque es entonces cuando todo duele
mucho más. Suelo soñar que no conozco nunca a nadie en la fiesta
y que para colmo soy el anfitrión,
si los sueños son como películas, entonces
los recuerdos son pelis de fantasmas.
Nunca puedes huir, sólo puedes irte hasta la playa.

A ver, soy un idiota que camina sobre el alambre de la fortuna y de la fama,
un acróbata balanceándose en el trapecio y que atraviesa círculos de fuego,
si nunca miraste hacia lo lejos, entonces tu vida es una mierda
y aunque yo nunca vaya a olvidar tu cara,
hay veces que no recuerdo ni mi nombre.

Hey, señora Potter, no llores,
hey, señora Potter, sé por qué pero…,
hey, señora Potter, acaso no quieres contármelo.

A ver, hay un trozo de María en cada canción que canto
y el precio de la memoria es el recuerdo de la tristeza que conlleva
y siempre hay una última luz que apagar y una última puerta a la que llamar
y el último en salir del Circo es el que tiene que cerrar bien todo,
porque si no los elefantes se irán y olvidarán lo que dijiste
y los fantasmas de las atracciones merodearán en tu cabeza
y los restos de la noria girarán y girarán dentro de ti.

Cuando te veo, una manta de estrellas me arropa en la cama.

Hey, señora Potter, no llores,
hey, señora Potter, sé por qué pero…,
hey, señora Potter, acaso no quieres contármelo.

Todos los reflejos de las luces azules que dan color a mi mente cuando duermo,
todos los rechazos que hacen enfermar de amor y que siempre acompañan
a las compañías que frecuento,
todas las percepciones afiladas como cuchillas y que me cortan hasta el hueso.
Escucha, puedo sangrar tan bien como cualquiera,
pero necesito a alguien que luego me ayude a dormir.

Así que lanzo mi mano hacia los cielos y se columpia en cada rayo de luz,
es una breve interrupción del polvo resplandeciente
que se asemeja al brillar de los impulsos.
A ver, sé que no te reconozco y que probablemente no eres lo que pareces,
pero te aseguro que me gustaría descubrirlo
así que ¿por qué no sales de esa pantalla de cine?

Hey, señora Potter, no me des la espalda,
hey, señora Potter, ardo de pasión por ti,
hey, señora Potter, acaso no quieres hablar conmigo.
Cuando el último rey de Hollywood destroza su copa contra el suelo
y pide otra más,
bien, me pregunto por qué lo hace,
es entonces cuando sé que tengo que marcharme porque ya había estado aquí antes.

Así que dejé mi sitio libre en el bar y me fui hacia la puerta.

Condujimos hasta el desierto para tumbarnos justo
debajo de este cuenco de estrellas,
nos pusimos en pie en el palacio como si fuera el último bar del mundo,
gritamos estas canciones contra el estruendo eléctrico de las guitarras.

Hoy puedes ver a miles de kilómetros
pero no llegarás muy lejos,
hoy puedes ver a miles de kilómetros
pero no llegarás muy lejos.

Hey, señora Potter, no te tocaré,
hey, señora Potter, no es gran cosa pero…,
hey, señora Potter, acaso no quieres hablar conmigo.


Video de la canción: http://www.youtube.com/watch?v=85McHO_9TwM

Letra original en inglés: http://www.lyrics007.com/Counting%20Crows%20Lyrics/Mrs.%20Potter


miércoles, 10 de noviembre de 2010

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 18


Uno nunca sabe cuándo llega hasta que llega. Uno se levanta de la cama, se calza unos gayumbos limpios (o sucios si no tiene otros a mano), se rasca el culo con desgana y con cara de bizcocho borracho se marcha para el baño para aliviar su humanidad. Después, con el mismo sueño y la misma pereza entre cacha y cacha, se va para la cocina y se prepara un café infecto de monotonía, de lunes con olor a orinal y así, sin nada que haga interesante ese día (ni ningún otro), nos vestimos, nos ponemos nuestros rostros humanos y aportamos nuestra granito en este “gran teatro del mundo”. Y de repente, de la nada, se nos aparece una mirada, un poema, una caricia inesperada…, y todo tiene al instante otro color, y damos saltos con el páncreas, con el ombligo, con las orejas…, qué se yo.


2 TEMPORADA: LECCIÓN 18 - JOHN UPDIKE

Y eso te puede ocurrir, amigo mío, si te poner a leer la poesía de John Updike, escritor americano más conocido por su obra en prosa que por sus versos. Algunos habréis leído sus libros sobre “Conejo” Angstrom, verdaderas joyas de la literatura norteamericana moderna. Pero hoy yo aquí vengo a refrotaros el cuerpo serrano con dos de sus poemas más bellos. La leche de bonitos que son. Uno es corto, el otro non.
John Updike, ahí es nada. Disfruta de ellos, colega, puede que te alegren el día, y si el día ya ha sido alegre, canalla, esto va a ser ya la repanocha.


La Bendición

La habitación se oscureció, se oscureció hasta convertir
nuestros cuerpos desnudos en una forma gris,
entonces rompió a llover
y fuimos cobijados, bendecidos,
amparados en un mundo de elementos
que nos justificaba.
En todo el amor que antes por ti había sentido,
en todo ese amor,
no hubo amor semejante
al que sentí cuando la lluvia comenzó:
la habitación en penumbra, una envolvente agitación,
la esbeltez de tu garganta,
esa bendita esbeltez.

(The Blessing

The room darkened, darkened until
our nakedness became a form of gray;
then the rain came bursting,
and we were sheltered, blessed,
upheld in a world of elements
that held us justified.
In all the love I had felt for you before,
in all that love,
there was no love,
like that I felt when the rain began:
dim room, enveloping rush,
the slenderness of your throat,
the blessed slenderness.)

Chulo, ¿que no? Y ahora lo vais a flipar, colegas, os vais a quedar de una pieza. Aquí llega uno de los poemas más maravillosos jamás escritos, de esos que te dejan sin aliento, como si te hubieran besado durante seis o siete años sin parar ni para tomar aire. Es una joya de brisa primaveral que se te incrusta en el corazón y he hace estar agradecido de ser humano en esta vida.

Pálida felicidad

Compartir una botella de vino blanco
con una mujer desnuda
a la mitad del día.

(Pale Bliss

Splitting a bottle of White wine
with a naked woman
in the middle of the day.)

Ay, mis queridos estudiantes del amor y de la vida, de la verdadera poesía. Os tengo que dejar ya porque un animal herido está gimiendo dentro de mi pecho. Que el fuego blanco de la mañana surque vuestras arterias al despertar a lo único que es Real: el Silencio, la Esperanza y la Bondad.

martes, 26 de octubre de 2010

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 17

NOTA: Queridos míos, si alguien quiere que ponga algún poema que le gusta en especial y que le deje caer al Cocoroto que lo comente un poco, que me lo diga con un comentario a la entrada o un correo a hotmail y se pondrá ojos a ellos. A mí suele hacerme caso, aunque no siempre, que es calvo y además salvaje y peleón, pero de bueno corazón y mejor pancreas.

A ver hoy lo que toca, muchachillos míos, por qué lección de poesía norteamericana nos llegamos ya…, ah, sí, por la número 17. Sí que vamos avanzados, oye. Bien, bien. Además hoy tengo una sorpresa del tamaño de Arizona. Hoy la lección va a ser cortita pero esenciada y esencial. Si recordáis lo que os dije hace 15 días, hay dos autores americanos que me parecen que han compuesto los mejores versos sueltos de la historia de la poesía universal. E. E. Cummings era uno de ellos y el otro la poetisa más maravillosa del planeta, la sin igual Emily Dickinson.
2 TEMPORADA: LECCIÓN 17 - EMILY DICKINSON


Emily es una de mis tres poetisas favoritas. Las otras dos son Emily Dickinson y Emily Dickinson. Y es que no hay poema de esta señora que no me haya llevado al valle más doloroso o la pradera más jubilosa, sin término medio. Cuando yo era más jovencito y tenía algo de pelo (aunque ya opositaba seriamente para cocoroto y lo hacía con mucho aprovechamiento y ahora podéis ver en mis fotos cómo saqué fruto pelón del arduo estudio del melón), me pasé un año enterito estudiando poesía en Irlanda, y un amiguete mío francés me dejó un libro de la Dickinson esta; recuerdo que era una edición bilingüe francés-inglés y que entonces me interesaron tanto ambos textos que decidí aprender francés al volver a España (cosa que hice). Un gran acierto, aprender francés, si te gusta la poesía. Pero sigamos, en aquel libro de mi amigo François Mulot descubrí lo que puede doler un poema, cómo te puede llevar más allá del sufrimiento y traerte más acá de la pasión. Es cierto que este loco cocoroto aprendió del mundo real a través de los versos, y bien feliz que está de ello, poco importa un camino u otro si al final llegas al lugar al que has de llegar, ¿no? Pues eso, tortilla de queso. Y hoy lo que voy a hacer tan sólo es dejaros con cuatro versos sueltos y variados para acabar con el verso que más me ha cautivado en mi vida, un verso jodidamente triste y preciso como un bisturí de cirujano, como el puñal del Normando que en la batalla de Hastings arranca el corazón del Sajón dispuesto a morir por su fría isla.
De la biografía de esta chica maravillosa podría contaros muchas cosas, recuerdo que me pasé cerca de un mes encerrado en la biblioteca del campus de la University College Dublin leyendo sus poemas y libros acerca de su vida, y lo cierto es que creo que os resultaría interesante pero ya sabéis que a mí lo que más me interesa es presentar la obra en sí y que ya el lector vaya a otros lugares que le interesen más particularmente si tiene tiempo y lo estima necesario. Apuntaros, eso sí, que la “historia de su vida” es de esas que te enganchan no por lo que pasa si no más bien por lo que no pasa, por los espacios en blanco, por los silencios…

Sobre su poesía y como modo de apunte general, Margarita Adenas, en la edición bilingüe de las obras de Dickinson publicada por Cátedra, nos dice cosas tan acertadas como:

“Sus poemas nos suenan como a recién creados, porque Emily Dickinson emplea las palabras de cada día como nadie las había empleado antes. Nos sitúa en el umbral del canto y nos invita, mediante unos fragmentos inacabados, a completar la ruta hacia ninguna parte.”

“Lo no dicho, los espacios en blanco, la insinuación y la ambigüedad tienen tanto valor en su discurso como los elementos explícitos. En otras palabras, el silencio es para Emily Dickinson tan subversivo como la palabra.”

“El querer saltar las barreras imposibles entre objeto y palabra es su más fecunda empresa”.

Pues eso que vengan mis “TOP FIVE VERSES” de la Emily.

5) To Whom the Mornings stands for Nights,
Para Quien las Mañanas son las Noches,

4) “Heaven” has different Signs – to me
“El Cielo” tiene Signos distintos – para mí

3) Bring me the sunset in a cup,
Tráeme el ocaso en una copa,

2) The grave my little cottage is,
La tumba es mi casita,


y el apoteósico número uno…

1) I felt a funeral, in my brain,
Sentía un funeral, en mi cerebro,


Ahí es nada, qué perfección, cuánta belleza y cuánta desolación quintaesenciada en la palabra perfecta y adecuada. Yo, no os lo voy a negar, he sentido varias veces un funeral en mi cerebro, un palpitar de alas de murciélago dentro de mi cabeza que me han hecho rasgarme el corazón a base de tristeza y desolación extrema. Pero tras cada funeral y cada duelo, he vuelto a nacer a la Calvidad de esta vida cierta y en esa Calvidad enorme y gloriosa he residido triunfal para volver a caer un poquito después y volver a comentar a su vez...



Que seáis felices, mis preciosos estudiantes de la vida y de los sueños.
Yo,
ya lo sabéis,
os dibujo cada tarde
en el lienzo
que me otorga
el silencio blanco
de los espejos.

miércoles, 13 de octubre de 2010

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 16


Hay poetas que me han robado el corazón por sus poemas, otros por la visión cosmopoética que emanaba su obra entera, también otros que me han fascinado por su capacidad de darle la vuelta al lenguaje como si fuera un calcetín sudado y que olía a calabacín pocho o a chistorra revenida. Pero hoy voy a hablar de otro tipo de hacedor de versos, el que adoro no por un poema u otro, por un recurso estilístico u otro, aquel escritor que es capaz de volverme loco de vida gracias a versos sueltos. Dentro de la literatura norteamericana a mí me pasa esto con dos autores: E. E. Cummings y E. Dickinson y hoy voy a ocuparme del primero.

2º TEMPORADA: LECCIÓN 16 - E. E. CUMMINGS

Edward Estlin Cummings es uno de los poetas más originales que nos podemos echar al corazón jueves sí y jueves no. Una cosa apabullante. Una cosa sin igual. Y lo gracioso es que si tú vas y me preguntas “¿cuál es tu poema favorito del señor este tan guay?” o “¿qué me aconsejas leer?”, lo único que podría hacer es recitarte de memoria un número de versos de distintos poemas que me hacen sudar gotitas de miel con eucalipto o de eucalipto con miel. Así es la cosa, como te lo cuento. Ni carta, ni trampón ni mucho menos piedra pómez o solomillo de león.

Te podría decir aquello de:

“señora por cuyos profundos y frágiles labios
los dulces pequeños torpes pies de Abril entraron


en el devastado prado de mi alma”;

o acaso algo como:

“cultivaré dentro de
mí escrupulosamente lo Inimitable que
es la soledad,estos sueños únicos
jamás mancharán su atuendo

con fenómenos:”;

y seguir con:

“que el hombre más solitario nunca está solo
(su respiro más breve dura lo que el año de algún planeta,
su vida más dilatada es el latido de algún sol;
su inmovilidad más leve lo lleva hasta la estrella más joven)”;


o con:

“quizá dios

sea la mano
de un niño)que con gran cuidado
nos trae
a ti y a
mí(sin ni si
quiera aplastarlo)…”;


y en cualquier caso siempre acabaría con estos versos:

“nada de lo que podamos percibir en este mundo iguala
el poder de tu intensa fragilidad:su textura
me domina con el color de sus países,
produciendo muerte y eternidad a cada latido

(no sé qué hay en ti que se cierra
y se abre;pero algo en mí comprende
que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas)
nadie, ni siquiera la lluvia,tiene unas manos tan pequeñas"


Ahí es nada, compañero, qué maravilla de versos, ¿no lo crees? Ahora ya sabes, en cuanto tengas un rato no dejes de pasear por las avenidas poéticas de Cummings. Y es que hay cosas que nos raptan el alma a base de amor del bueno y entonces es mejor dejarnos ir y volver a ser los niños que fuimos, aquellos niños que después del cole creaban cada tarde un mundo privado de felicidad y luz y juego eterno.

Y con esto y un buen té os dejo por hoy, que ya es hora de dormir…, que hoy el calvo cocoroto tiene cuerpo de cama y quiere soñar con abril.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 15


Interior. Tarde. Un hombre calvo como un melón esta ante su ordenador escribiendo. Por la expresión de su rostro parece entre iracundo y preocupado. A veces presenta un rictus desencajado. En otras ocasiones se rasca el culo a conciencia, como si le picara mucho. En seguida se pone a hablar en alto aunque está completamente sólo…

Cocoroto: Joder, joder y joder. Lo sabía. Tarde o temprano tenía que pasar. Aquí no se salva ni el apuntador. Todos al pilón, así, sin más. Sin explicaciones. Sin misericordia alguna. Yo te escribo y hago lo que me da la real gana. Joder. Vaya mierda pinchada en un palo. Y mira que lo sabía. Y va el lunático este del Francisco y se ventila de un plumazo al güinterbobotonto ese que escribe los miércoles que yo libro, y simplemente porque, como nos escribe él, pues eso, que se cree el amo de nuestras voces. Acojonado me quedé, oye, el pasado miércoles cuando vi que, porque decía que tenía mucho trabajo, Francisco le mandó callar al guiri, así porque se le puso en el bajo vientre. Y si se lo ha hecho a él…, nada le impide hacérmelo a mí…
PUES QUE SEPAS QUE YO NO ME CALLO. EL COCOROTO NO DEPENDE DE TU DISCURSO Y DESDE HOY ME DECLARO INDEPENDIENTE DE LA SOBERANÍA FRANCISQUIL.
Toma ya, ya soy yo mismo y no el desdoble maquillado de un ser infecto y sin alma…, y libre de polvo y de paja me pongo a lo mío, que para eso existo. Para hablar de poesía.


Y bien, queridos míos, llego ya con nuestra segunda lección. Con otro maravilloso poeta dispuesto a enseñarnos sus intimidades. Acaso mi poeta favorito entre los americanos, acaso no. Pero me gusta tanto, tanto, tanto que no sé muy bien por dónde empezar. Me estoy refiriendo a Raymond Carver. Su vida es tan fascinante que casi os enviaría a la Wikipedia si os apetece saber cosas sobre él. Hoy los poemas son tan poderosos que prefiero ocuparme de ellos pero ya mismo.


2ª TEMPORADA: LECCIÓN 15 - RAYMOND CARVER


He elegido dos poemas, uno largo y otro corto.
El largo es, como veréis, muy narrativo y reflexiona sobre lo que significa de verdad SER POETA, pero habla también de las cosas que son VERDADERAMENTE IMPORTANTES en la VIDA.

Vamos a ello.


UNO MÁS
Por Raymond Carver

Se levantó temprano, la mañana teñida de emoción,
listo para ponerse a escribir. Tomó una tostada y huevos,
café, y fumó unos pitillos, mientras pensaba en el trabajo
que le esperaba, el difícil sendero a través del bosque.
El viento empujaba a las nubes en el cielo,
agitando las hojas que quedaban en las ramas,
al otro lado de la ventana. Unos pocos días más y habrían
desaparecido, esas hojas. Había un poema en eso, podría ser;
tenía que pensar en ello. Fue a su mesa,
dudó durante largo rato, y luego hizo
lo que demostró ser la decisión más importante
que tomaría en todo el día, algo para lo que toda
su imperfecta vida le había preparado. Puso a un lado
la carpeta de los poemas – un poema en concreto todavía
seguía en su mente después del inquieto sueño de la noche.
(Pero, en realidad, ¿qué es uno más o menos? ¿Qué más da?).
Contaba con todo un día abriéndose ante él.
Lo mejor será limpiar el suelo antes. Tenía que ocuparse
de unas cuantas cosas, incluso de unos familiares que
no debería dejar para mucho más tarde. De modo que no paró.
Trabajó sin parar el día entero – dominado por amor y odio,
un poco de compasión (muy poco), una sensación conocida,
incluso desesperación y alegría. Hubo ocasionales estallidos
de ira, que luego se calmaban, mientras escribía cartas
diciendo “sí” o “no” o “depende” – explicando por qué, o
por qué no a personas que nunca había visto y nunca vería.
¿Le importaban? ¿Le importaba algo así? Algunas sí.
También atendió unas cuantas llamadas, e hizo algunas, que
a su vez provocaron la necesidad de hacer algunas más. Así es,
ahora se siente incapaz de hablar, prometió llamar al día siguiente.
Hacia la tarde, agotado y notando con claridad (pero
erróneamente, claro) que había pasado un día de trabajo
honrado, se detuvo a hacer inventario y tomar nota
del par de llamadas que tenía que hacer la mañana siguiente si
quería estar al tanto de las cosas, si no le apetecía
seguir escribiendo cartas, que no le apetecía. Ahora,
se le ocurrió, estaba harto de todos estos asuntos,
pero seguía igual, terminando la última carta que debería de
haber contestado semanas atrás. Luego, levantó la vista.
Afuera era casi de noche. El viento se había calmado. Y
los árboles – todavía seguía, casi despojados de todas
sus hojas. Pero, por fin, su mesa estaba despejada
si no se tuviera en cuenta esa carpeta de poemas que
le inquieta mirar. Mete la carpeta en un cajón, la
quita de su vista. Estará en buen sitio, segura y
él sabrá dónde descansar las manos cuando
sienta le necesidad de ello. ¡Mañana! Hoy ha hecho todo lo que
podía hacer. Había aún esas llamadas que tenía que hacer,
y olvidó que debía de llamar él, y había unas cuantas notas
que debía de mandar debido a algunas de las llamadas, pero
ahora no lo iba a hacer, ¿o sí? Estaba fuera del bosque.
Podía llamar hoy. Había hecho lo que debía hacer. Lo que
su conciencia le dijo que hiciera. Había cumplido con
sus obligaciones y no había molestado a nadie.
Pero en ese momento, sentado allí delante de su ordenada mesa,
sintió vagos remordimientos por el recuerdo del poema que
quería escribir esta mañana, y estaba ese otro poema
que tampoco conseguía recordar.
Así eran las cosas. La verdad, es que no hay mucho más que decir.
Qué se puede decir de un hombre que prefirió hablar por teléfono
el día entero, y escribir cartas estúpidas
mientras deja a sus poemas desatendidos, abandonados
- o peor aún, sin empezar - . Este hombre no merece poemas
y éstos no deberían acudir a él en ninguna forma.
Sus poemas, si producía alguno más,
deberían de comerlos las ratas.

Ahí queda eso. Pedazo de reflexión vital. Me encanta.

Pero quiero acabar con el más delicioso de sus poemas. Su último poema. De su último libro de poesía. Antes de morir…

ÚLTIMO FRAGMENTO

¿Y conseguiste lo que
querías de la vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado en la tierra.


Y qué más decir después de esto…, que hasta dentro de dos semanas, si Francisco quiere (mierda, mi independencia a la porra, ya me está manejando)




martes, 14 de septiembre de 2010

LECCIÓN DE POESÍA NÚMERO 14


Que ya esssssssssssssssssssssssstoy de vuelta (y media)!!!!!!!!!!!!!!! Buen miércoles de poesía para todos. Comenzamos hoy las clases de nuevo, a ver, a ver, desempolven ustedes sus cuadernillos y lápices y al tajo, que nos quedan muchos poemas por leer y muchos mundos por visitar. Esta 2ª temporada cocorotil será mona y temática, quiero decir que será monotemática. Nos centraremos en la poesía norteamericana, y tendremos, más o menos, 13 temas para estudio. Bien, ¿no? Si no os mola, pues eso, anuláis matrícula y Santas Pascuas, pero eso sí, el dinero me lo quedo yo, que ando flojo y ya estoy en el período de comer sólo los días pares para llegar a fin de mes. Porca miseria la vida, infamante lacerío que diría de Cuenca.

Hoy os traigo un regalazo para empezar, uno de los autores más autores que en el mundo han sido, alguien que fue, como diríamos en inglés, “larger than life”,
CHARLES BUKOWSKI.

2ª TEMPORADA: LECCIÓN 14 – CHARLES BUKOWSKI





Bukowski (1920-1994), que nació en Alemania, es considerado como uno de los más grandes escritores “underground” americanos, esto es, era de los que se iban al “underground” (sí, al metro) para pasarse escribiendo todo el día…, ¿a que suena creíble? Pues eso, el colega tiene una producción literaria para alucinar, tu ves sus títulos “La maquina de follar, Lo que más me gustar es rascarme los sobacos, 10 cuentos eróticos, El amor es un perro infernal y otros poemas, Erecciones, eyaculaciones, exhibiciones, etc” y no sabes si estás en una biblioteca, un sex-shop o un bazar de todo a 100. Flipante.
La verdad es que toda su obra es, cómo decirlo, absorbente. Sus cuentos, sus novelas, sus poemas…, su vida misma. Pero lo que nos interesa ahora son sus poemas. Estáis de suerte, no es difícil encontrar algunos de sus libros de poemaS (escribió como tropecientos, o alguno más) traducidos al español. Yo os aconsejo, por ejemplo, sus Poemas de la última noche de la tierra, editado por DVD poesía, o si tenéis algo de pasta y no sabéis en qué gastarla, invertidla en los dos inmensos volúmenes que se han publicado en la editorial La poesía, señor hidalgo (estos pueden ser mas difíciles de encontrar, pero valen la pena). No tienen desperdicio.

Pero vamos a lo que de verdad nos interesa, el poema de la semana..., respirad hondo, id yendo al baño que una vez empiece no podremos ni movernos, os lo aseguro, tan hipnótico es el pedazo de texto que sigue…, cómo envidio a aquellos que lo vayan a degustar por primera vez, ay, quién pudiera…

FONDUCHA
por Charles Bukowski

no habrás vivido
hasta que no hayas estado en una
fonducha
con una sola
bombilla
y 56 hombres
apretujados
en catres
todos roncando
al unísono,
con unos
ronquidos
potentes
y profundos,
increíbles:
oscuros
carraspeantes
asquerosos
infrahumanos
resuellos
del mismísimo
infierno.

son
sonidos
de muerte
que casi te revientan
el cerebro

y los
olores
entremezclados:
calcetines
acartonados y sucios
calzoncillos
meados y
cagados

y por encima de todo
un aire que apenas
circula
parecido al que
emana de un
cubo
de basura
destapado.

y los cuerpos
en la
oscuridad

gordos y
delgados
y
encorvados

algunos
sin piernas
sin brazos

algunos
sin cerebro

y lo peor de
todo:
la total
ausencia de
esperanza
los
amortaja
los cubre
por completo.

es
insoportable.

te
levantas

sales

andas por las
calles

arriba y
abajo por las
aceras

pasas por delante de edificios

das la vuelta a la
esquina

y vuelves
por
la misma
calle

pensando

esos hombres
han sido
niños
alguna vez

¿qué les
ha
pasado?

¿y qué me
ha pasado
a
mí?

está oscuro
y hace frío
aquí
afuera.

Así acaba este viaje, sin esperanza, sin alivio, sin nada que aleje el dolor oscuro y tenebroso de estar vivo…, la oscuridad, el frío, el habitar en la frontera de la vida. Haber dormido con los que no duermen, los que han perdido hasta su propia humanidad, haber sentido que eres un jodido perdedor que ha perdido hasta tus sueños, haber visto el vacío cada mañana al levantarte…, y aun así levantarte y no huir de la realidad. Seguir siendo humano aunque te duelan hasta las uñas, seguir siendo, que ya es bastante. Vivir de verdad, vivir plenamente, aunque sea en el fango, aunque sea al otro lado del espejo de esta sociedad que nos consume en su locura de cosas y más cosas, dar un golpe en la mesa y decir “basta ya”, ser un tipo íntegro aunque estés desintegrado. Estar vivo. Nada más.

Es un poema duro, lo sé, es un poema que rezuma realidad y que nos habla de algunas cosas que queremos olvidar. Pero siempre está mejor recordar, queridos míos, es mejor no huir de lo que no gusta simplemente porque no nos gusta o incomoda.

Tras leer el poema, yo me siento más humano, ¿y tú?, ¿qué te parece a ti?

Hasta la próxima semana, mi más preciada almorrana.